miércoles, mayo 16, 2007

Crónica de un asesinato sin remedio casero



“Locura es la Magia es probar a volcar lo que hay en el fondo de ti Magia es verte sonreír... Magia es probar a saltar sin mirar Es caer y volver a empezar. ...”

Rosana Arbelo



Ellos habitaban mundos que matemáticamente debían colisionar, hay encuentros inevitables entre quienes buscan escapar de su sombra corriendo hacia delante.
La conoció tarde para salvarla, siempre tubo delirios de héroe, un redentor inmune a la Kriptonita, aunque el tratara de negarlo, ambos supieron llamarse la atención.

Nantes estaba más cerca de la misoginia que del onanismo, pero al menos ella le había dedicado unas líneas, ya retirada no hacia otra cosa que escribir; le dedico un epitafio
Que mandó a grabar sobre un trozo de carrara.

Se encontraron, no hay distancias insalvables, se mordieron los labios, se sangraron las bocas, se revolcaron hambrientos en un barro de metáforas, no siempre se habla con palabras, hasta que se hizo silencio, descubrieron que los dos estaban muertos, se habían matado mutuamente. Se mataron de desamor, de pena de si mismos, se mataron de empeño por matarse.

A los catorce años imbuida por una amiga cinco años mayor, Mirna huyo de su casa paterna y de las constantes hostilidades que su padre descargaba sobre su madre y comenzó a trabajar en ”El Mula Bandha”, un burdel cinco estrellas con fachada de resto and drinks.

Nantes hacia años que había logrado sepultar su recuerdo encubriéndolo en una lastimera metáfora tan hermana a una odiosa comparación, solo que así, tirando esperma en sábanas de alquiler podía negar el como para sustituirlo por una irrealidad, por un cuerpo despojado de alma, por una ficción, una representación barata de la verdad asimilada al bulto de su billetera.
Había aprendido a proteger a Psique encadenando a Eros a la pata de la cama y a conformarse con un tablas en la partida dada por perdida.
Para Nantes coger era sustituir la palabra amor en la metáfora, era el atajo y la coartada.
Era el placer de no arriesgarse a soñar.
Así evadía su destino de gusano. Sin involucrarse. La vida eterna era para Nantes un accidente previsible si lograba chantajear al abandono.

Una cortina de humo separaba los reservados del canto-bar Holliwoodense donde se conocieron, un grupo cosmopolita de adolescentes bien entrenadas oficiaban de anfitrionas frente a las visitas de acaudalados empresarios que asistían solos o con sus amantes, ávidos de incursionar en elaboradas prácticas hindúes y budistas, especialmente en el culto de la energía femenina.
En estas prácticas de yoga a veces extremas y en la exaltación del mundo como medio para alcanzar la iluminación se incursionaba en una deformación del Kundalini que daba palabra de hacer y acontecer en las más elaboradas técnicas de retención del semen permitiendo que los hombres tengan múltiples orgasmos, así como que las mujeres experimenten nuevas dimensiones de la sexualidad.

Mirna era considerada como una extremista que odiaba a los hombres, con tendencias lesbianas y frígidas como es el caso del estereotipo sexista, esta tendencia hacia suponer que ella podía organizarse sola, sin hombres en su vida, pues su lucha interior y subconsciente estaba dirigida, tenia por blanco el patriarcado. Ella nunca lo supo, pero detrás de su adoración paterna latía una pulsión tanática hacia su padre.

Ella murió durmiendo con su orgullo perfumado con rencor devaluado; se estrangulo con la baba de un despecho atado al cielo raso de la duda. Por no poder exterminar a quien quería desamarró su poder sobre un bestiario acorralado y dispuesto a eyacular una sonrisa.

El sabía que la traición vale solo treinta monedas y que no hay cruz más penosa que la de vivir en la cobardía feroz de saberse vulnerable.
Toda palabra ofrece dos aspectos: uno es el sonido gutural del aire silbando entre los labios, otro es el significado, y este aspecto tiene carácter eminentemente espiritual.
No sangrarían sus labios mientras no pronunciara el “verbo”.

Ambos se encontraron, era matemáticamente previsible. El tubo miedo a enamorarse otra vez, ella a que el amor la manipule.
Solo queda de este encuentro el filoso puñal del silencio sangrando finales sin principios.
En el Hospital psiquiátrico "Dr. Miguel Vallebueno", en la ciudad de Durango, Estado de Durango, dos pacientes son llevados del pabellón para enajenados mentales al recinto de la morgue.

domingo, mayo 06, 2007

A causa de sufrir.

por Juan de los Palotes


Le han tomado preso, como a un malhechor
capturado en las selvas del Poniente.
Los montes cada vez tienen menos árboles.
Solo era un madero frondoso.
Podría transformarlo como quisiera.
Le trajeron, cautivo,
tenia por oficio carpintero,
hacedor de instrumentos, Luthier, orfebre.
Tuvo su castigo:
el hacha le llevó dos dedos.
Solo era un madero frondoso,
anhelando ser musicalidad de pájaro.

martes, mayo 01, 2007

Hoy he muerto otra vez

por Juan de los Palotes

Hay alguien vivo por aquí?
Alguien a quien mi vos agrietada
le entre al tímpano?
mi vos tiene grietas de caverna oscura,
yo lo sé, pero escucha:
Hoy es mi día libre
Y haré con él todo lo que quiero
( pensé)
Caminare primero
hasta donde el camino rodea la rotonda
hasta donde vi nacer el sol aquella vez con ella
después leeré hasta exprimir sus ultimas páginas
el libro que abandoné cien veces,
Hoy me daré un banquete, nos sentaremos a una mesa
De esas que nunca miro y esperaré a que nos atiendan
Comeré despacio y arrancaré sabores
de a uno en uno a su mágica receta de alquimista.
Beberé hasta matar el hambre mi sed de vides negras
La invitaré a bailar enredados en el aire repleto de otoño
Y cuando todo calle y su vos sea un susurro en mi oído
Le pediré que no se vaya aún,
Le anunciaré que detrás de la cortina hay un templo
Donde acurrucarnos este día, por que hoy soy libre
Pasa un chiquilin pidiendo
Hay alguien vivo por aquí?
Alguien a quien mi vos agrietada
le entre al tímpano?
mi vos tiene grietas de caverna oscura,
yo lo sé, pero escucha:
Hoy fue mi día libre
Y las musas no amaron el perfume de mi tinta
Mañana subiré otra vez la piedra al hombro hasta la cima
Mejor será que en este día libre
Me someta a reponer mis fuerzas.

lunes, abril 30, 2007

guerrillera,



por Juan de los Palotes

No te quiero mansa
no te quiero buena
no te quiero tierna.
Ahora que es la hora
de morir gimiendo:
yo te quiero hembra!

Ahora que la noche
nos esconde en fardos
de estiércol
que vuelven a la tierra
para abonar vendimias:
yo te quiero perra!

ahora que el fusil descansa
callado, al pié de la trinchera
y se nos van las lunas
detras de una quimera,

y es blanca tu pollera
como es blanca la tregua
...yo te quiero tierra!

sábado, abril 28, 2007

Juan sin ropa



por Juan de los Palotes.

Ahí va Juan , entre la burla
y la cruel indiferencia.
Ahí va el loco Juan con su mochila
mareando círculos, haciéndolos camino.
Con la botella llena de nostalgias
bebiendo a sorbos los orines que le quedan.
El loco Juan tiene un sueño recurrente
de abanderadas tardes de zorzales,
trincheras de adoquines y quebrachos
y bolsas de basura podridas de recuerdos.
Solo ella lo ve y se apiada de él;
desclava las suelas de sus pasos
con la caricia de una ofrenda.
Pero ella se va, ( siempre se irá)
y él sigue en su postura irreversible
comiendo irrealidades,
sangrando entre las letras de un poema
camino al puente,
con la piedra siempre atada a su cintura.
Dónde perdiste el rastro, Juan,
que apretaban tus dientes?
Cuándo la luz te iluminó el absurdo
y enrededor la sombra se devoró horizontes?
Quién te tiró desnudo, Juan,
a postergar simientes?
Porqué razón perdiste la razón
y te quedaste a solas con la mueca
grotesca del irónico perdón entre los labios?
Ahí va Juan entre otros tantos Juanes,
camino al puente.
Buscando y rebuscando en la basura
un poco de coraje
para tirar la piedra.

miércoles, abril 25, 2007

La curva

por Juan de los Palotes

..."Dame una curva en la cuenta regresiva,
una mentira tierna que me obligue ahora,
antes que el marco de la puerta tiemble,
dame, si prefieres un beso póstumo en mi cuero caliente
antes que sea tarde.
Silencio mentiroso:
has un ruido parecido a una voz humana
que tenga olor de amor,
Que si logras engañarme puede
que aquí me quede..."








Tubo sobradas razones para bajar pero eligió seguir, nunca entenderé por que postergó su decisión. En los últimos días solía abrir la puerta de su casa en bombacha y corpiño para escándalo de sus visitantes. Mostrar su cuerpo la divertía, porque después de tantas anfetaminas se había convertido en una mujer delgada, aunque cercana a la locura.

Elegía sentarse siempre junto a la ventanilla, el paisaje agitado de los árboles vertiginosamente quietos la hacía sonreír.
Cualquier lugar era suficiente para escribir mientras pudiera sostener un trozo de papel apoyado en firme. Los versos caían esa tarde como un aguacero, después de todo siempre el desamor y la tristeza fueron su estímulo inseparable. Cerró la puerta ( pongamos que su nombre es Isolda) y sobre la mesa junto al plato de leche de su gata un borrador chorreado de tinta fresca sacudía el silencio:

“Donne-moi une courbe en compte régressif,/ un tendre mensonge qui m'oblige maintenant, avant que le cadre de la porte tremblez,/ donne-moi, si tu préfères un baiser posthume dans ma peau(cuir) chaude avant qu'il est tard,/ un silence menteur : il y as un bruit pareil à une voix humaine qui a l'odeur de l'amour,/ Qui si tu réussis à me tromper est possible qu'ici je reste.


Ahora el tren está detenido, el músico ambulante sigue haciendo gemir en su violín una chacarerata santiagueña, mientras un chiquilín que lo acompaña pasa la gorra, pero afuera el horror alimenta a los curiosos, el cuerpo mutilado con precisión de cirugía de una mujer esta enredado entre los hierros de la máquina.

No es la primera victima que cobra la curva ni la última sentencio el guarda mientras se secaba la frente con un pañuelo overo y lo guardaba desprolijamente en el bolsillo trasero de su pantalón ( pongamos que su nombre es Tristan)
Historias como estas abundan dijo insistiendo en lograr respuesta de su interlocutora que ahora se disponía a abrir un libro en la pagina señalada, no por que pudiera concentrarse en la lectura, sino para sacarse de encima la grotesca figura de este hombre que insistía en su monólogo.

Junto al murmullo de los pasajeros que abandonaban el tren se alejaba también el músico callejero discutiendo dividendos con su pequeño manager.
El vagón quedó vacío, sola ella y el guarda.
Creo que hace falta estar muy loco para tirarse a las vías del tren, continuó el guarda, y esta si lo estaba, otros más cobardes no se animan a tanto, prefieren seguir adelante con su absurda vida a espera de que la vejes se encargue de matarlos en forma natural. Y no digo que los cobardes sean más cuerdos (por seguir la idea esa valentía absurda que mueve a los locos tan parientes de Tánatos es la misma que anima a los héroes: un colchón de laureles donde dormir la eternidad…la fama…todos mas o menos locos! )Sea como sea ha de ser muy desdichado quien se anime y además tener una dosis de vocación.
Pero también están los que hacen público el anuncio de su muerte para llamar la atención, esos no quieren morir, por el momento están muertos y buscan desesperadamente que alguien los socorra con un milagro de resurrección, la gente esta muy loca , insistió, loca de soledad, de amor, de desamor, de traición, de desesperanza, loca de empeño, de vanidad, de terquedad, de frustración, angustiosamente loca…

Isolda se limito a escucharlo sin pronunciar palabra, inmóvil, con la vista turbia y clavada en la misma pagina del libro que empezaba a humedecerse con dos silenciosas lágrimas.
La maquina se movió en contramarcha con un sacudón que estremeció a Isolda, efectivos de los bomberos junto a la policía y personal del ferrocarril bregaban por quitar de las vías los restos del cuerpo arrollado.
Las palabras de aquel hombre retumbaban en la cabeza de Isolda como un soplo grave en la piedra horadada por el viento.
Quien era él para llamar a la locura por su nombre, para ofender con desidia a la rebelión de los sensatos contra la marginación la frustración y el abandono, para tratar de enfermos mentales a quienes eligen morir de amor o por amor renunciar a una vida absurda, para ofender a aquellos que solo saben de estar solos aún en compañía
Pensó en su gata, ya debía de extrañarla, este paseo se estaba extendiendo demasiado, el sol que ya parecía ocultarse detrás de los árboles ahora repetía su ascenso con renovado ímpetu.
A cada estación de otoño le seguía una primavera, la curva se había cerrado, un silbato agudo anuncio la partida.

Un efectivo de la policía iluminó el vagón con su linterna, se aseguro que nadie quedara dentro del tren, solo la presencia de una gata que lamía la página húmeda de un libro lo sorprendió al saltar por la ventanilla. Parado en el estribo agitó su brazo y señaló al maquinista que ya podían seguir.
Él la invito a bajar, ella miró el cuello de Tristan y su roja cicatriz atada a su garganta como una cuerda y con vos redentora le dijo, no gracias, aquí me quedo.

viernes, abril 20, 2007

De lo último lo mejor



En esta entrada encontraran un párrafo de Débora Hadaza Garcia Díaz
(Morelia, Michoacán México) que merece por su mágica y colorida pluma esta mención especial.
A todos, amigos, amigas, deceo que disfruten de su encanto.

Con ustedes desde Notas sobre un sol de hielo:

EL ANGEL DE LA MUERTE


Por Débora Hadaza García Días

Cerámica bella, tierna, profundamente fúnebre. La compró.

Hace tiempo que encontró en este hobbie algo más que una manera de matar el ocio o la tensión, En sus manos el ángel comprado comenzó a tener vida, vida de ternura propia, ternura funesta, ternura de bebé muerto. ¡Qué delicia poder hacer que algo tenga vida! En el hospital, atendiendo enfermos, sonriendo día tras día a la muerte, siendo el único ángel real para los muchos abandonados a punto de morirse, Angélica agoniza porque ve que todo lo que toca se convierte en polvo, en futuro alimento de gusanos; mientras en su taller este frío ángel, en sus manos se vuelve de oro.

Recordar, ver claramente hacia atrás, eso le provoca el frío del yeso en su piel. Él, ya no está con ella, ya no más. Está más allá de sus fronteras. Él está junto a la mujer que le dio un hijo, viendo crecer todos los días el fruto de su deseo, porque en realidad, ella lo sabe, no es el fruto de su amor. El amor estaba con ella, con ella que lo confortó todas noches de guardía en el hospital, que le dio ánimos cuando la esposa solo tenía reclamos, qué disfruto mas que él mismo sus triunfos, que nunca le dio la espalda aún en la miseria, pero que también vio como se alejaba con su esposa embarazada y la cara sonriente, dándole palmaditas en la espalda a todas las enfermeras que aleteaban angelicalmente.

Qué raro, el amor casi siempre se funde con la muerte. Al cepillar al ángel de dorado lo vio tan real que deseó, casi rogó, que fuese el ángel vengador, aquel ángel que mata a los primogénitos, el ángel que libera de dolores a los justos, que les rompe las cadenas los esclavos sin esperanza, a los que sí aman, a los que lloran, el ángel que lleva en sus brazos los bebés muertos, a los bebés que nacieron sin amor.

Una idea lleva a otra y en fracción de segundos, se ve dulce, casi angelical, regalando su ángel perfecto a la pobre madre que perdió al hombre de su vida al perder a su bebé. “Pobrecita hasta dan ganas de abrazarla” Qué bella escena de cruel ironía. Que bella escena de deseada venganza. “¡Ojalá se apareciera mi ángel de la muerte¡”

Pero no, no sucede. Dios no cumple semejante deseo. Por lo menos así piensa ella, torturándose con el horrible y gozoso pensamiento, se siente culpable mientras lo acaricia, los ojos penitentes vueltos hacia el cielo, y la boca sonriente como en un conjuro.

Pasan los años y el inerte rostro del ángel parece sonreír; ya fría la furia con un amor bien logrado, ya olvidado el rencor con nuevos brazos; el ángel relegado, el ángel sucedido por otras tantas figuras de yeso, vuelve a sonreír.

Ella está embarazada, ella siente cómo crece dentro de su vientre la vida; ella ama las patadas, las náuseas, el doloroso placer casi agónico de cargar la vida. Ella es amada, el fruto de su vientre es amado, es causa del amor, es objeto del deseo; pasa las noches soñando; imagina el cuerpecito y sonríe, quisiera entrar en su matriz, y besar por entero a su hijo, anhela el día de tenerlo entre sus brazos. Desesperación de esperanza, cuenta los días del final feliz, Falta un mes, falta un mes, ¡falta un mes¡

De repente el corazón le late más aprisa, su cuerpo ardiente se convulsiona, un dolor horrible, un dolor profundo que nace en el centro de su vientre, la hace caer en mitad de la acera. "Eres muy débil, no debes embarazarte". Voz de medico estúpido, voz que le retumba en los oídos, voz que ignoró y hoy vuelve a oír; es muy débil, su matriz no soporta, da a luz un hijo, un hijo que muere al nacer.

Pasan días, días de lucha para que sobreviva, días de desfile de ángeles, de ángeles con estetoscopios, y sueros, y agujas, días de olor a cloro en la sepulcral limpieza del hospital. Escucha aletear los ángeles, los oye murmurar, entre sueños, en el limbo, en las nubes pesadas y acuosas que la inundan de angustia, que la sumergen en la blancura de la demencia, escucha reír angelitos, angelitos crueles, angelitos que le muerden los pies, angelitos que le enseñan la lengua, brincando de una nube a otra, de un sueño a otro, sueños difusos y nublados, celestes y albos, espantosos y pacíficos como la muerte, como la ausencia. Después de semanas por fin esta a salvo, sale del hospital caminando por si misma, con la cara pálida y los brazos vacíos.

Entrar a la casa. No, al cuarto del bebé no; la previsión de su esposo y su madre es inútil, no va al cuarto del niño, convaleciente se encamina allí, allí donde están inertes sus creaciones, allí donde desfoga sus sueños y locuras, allí donde viven fríos sus hijos de yeso, si allí donde esta su ángel magnífico cargando a un niño.

Lo mira y viceralmente lo arroja al suelo. Angelica se estremece al escuchar risas, y ver que obviamente la ceramica esta rota. Risas, risas, más risas, risas que duelen, risas que espantan más que si fueran gritos... Risas y susurros, siseos de mil serpientes, maldiciones dichas al oído. Angelica busca, desesperadamente busca el origen de esos ruídos, su alma grita de pánico "angel ¿donde estás, desde donde me atormentas, por qué?" Es sólo su alma la que grita sin voz, sin embargo en el taller tiene eco el silencio, se tapa los oídos y si sigue buscando, se tapa los oídos pero los sonidos no cesan.




¿Quién hace esos ruídos de serpientes, quién maldice, quién se rie, quién se burla? Pregunta y pregunta buscando en la bruma que lleno el taller, en esa bruma de azufre que la asfixia, pregunta hasta que un espejo la hace conocer la fuente de sus tormentos. Levanta la cara y el único rostro que ríe es el suyo.




Un grito de mil voces locas, y vidrios cayendo es lo último que escucharon su madre y marido. Un nube espesa de azufre, les impidio ver el rastro de sangre que dejo el ángel cayendo. Algunos dicen que han visto caminar Angelica en algunas mañanas nubladas, con el rostro cortado, y una sonrisa que espanta, otros dicen que si escuchas mil serpientes a la altura de los hombros, y percibes un olor de azufre que te nubla la vista, no tardarás en verla, caminando siempre, y maldiciendo por la eternidad.

miércoles, abril 18, 2007

tambien Africa mía

por Juan de los Palotes



Yo te apunto a vos pobreza
A vos ignorancia de mis aulas
A vos carencia ignominiosa
A vos que mercadeaste a mis abuelos
Y vas por mis hijos
A vos que tenés el alma negra
Y los bolsillos verdes
A vos gigante sin escrúpulos
A vos indiferencia
que malgastas lo que me falta en el sex-shop
del cirujano para inflarte los neumáticos con siliconas.
Soy aquel David del siglo XXI
Te apunto al medio de los ojos...
Mirame!, podes?
sabes?...
...Existo!

lunes, marzo 26, 2007

Elogio a la locura



por Juan de los Palotes

Es lo que hay me dijo indiferente
y pasó el chicle al otro lado de los dientes.
Es lo que hay ? me pregunté mirando el tubo
sin saber si atacar o defenderme.
Y se rió
Y no rezó
Y no escuchó
Y no lloró
Y bostezó.
Y ahora que se apilan los zapatos debajo de la cama
Como mamarrachados años
entre usados condones,
y del cajón marrón de la mesa de luz
me guiña un ojo su bombacha cepia cayéndose de afuera,
y ahora que es la hora de morder manzanas,
y los oleos se eternizan
en el azul ultramar del jadear fingiendo:
Es menester aprender a darse cuenta
cuando tirar las llaves lejos de la puerta.
Por que empieza a terminar el amor
donde termina de empezar el hastío.
Por que locura es darse cuenta a tiempo
que se empieza a morir aun viviendo;
que a veces aun siendo no se es,
y del amor solo queda en el después:
Una cama ramera,
Una cama ramera,
Una cama ramera.
Y no rezó
Y no escuchó
Y no lloró…
Y bostezó.

viernes, marzo 23, 2007

Musas de Marzo



por Juan de los Palotes

A la impura vejez de compleja mirada,
que guarda como ánfora agrietada y partida
aromas , solo aromas en su cavidad vacía.
Que ya quieta y estéril no contiene y derrama
por sus poros las gotas de sudorosos nombres,
A la santa vejes de la puta mas virgen
acuclillada,
. . .acuchillada,
acurrucada
acuno con el verso de un poeta enfermo
tartamudeando silabas de una mala palabra!
¿Que escondite te espera ésta mañana insulsa
empachada de gotas de sal a desaguar en lágrimas?
¿Que farol de tu noche encenderá en la esquina
cuando el amor le niegue un sudario a tus secretos lloros ?

martes, marzo 20, 2007

Bajo la lluvia



Pongo rodilla en tierra
Y es tan alta tu espiga
Y es tan corta tu falda
Como basta es mi pala
Que lame tu herida
Hasta encharcar tu acequia.

Tiemblas.
Y tu jadeo tiene las pulciones de mi lengua
Que flamea obscena en tus entrañas.

Y te llamo puta, puta! putita mía !
Y vienes y vienes y vienes
Mojada en la marea de tu flujo.

lunes, marzo 19, 2007

DE EROS & TIGO

por horacio fioriello
( un juan de los palotes)



Eras,
(en esa abstracta forma
en que el recuerdo guarda sus afectos);
abrigo, copa llena, ese fermento
que a la masa leva.
Una
pradera blanca, extensa, sábana,
tres almohadas y una de ellas pertenencia
irrenunciable.
Eras,
contigo en mi, un repatriarse
furioso del amor ausente
y no me daba cuenta.
Fue menester : Plantar renuncia
o tal vez alejarme por absurdo
pudor que dan los años,
fue, suficiente :
rebuscarte rodilla pierna planta,
en el interminable centro del hueco de mi cama
y no encontrarte;
fue, necesario :
confundir el latido mudo del despertarse en descontigo
con el eco de llamarte y no sentirte
para entender :
que un viaje de dos, no absolutamente se religa
en todo el trayecto de la huella,
que de absoluto el amor no tiene mas que eso
y que extrañarte no llena mis baldíos
y que torcer parece un disparate,
cuando amarte conjuga infinitivo.

viernes, marzo 16, 2007

amor en despedida

por Horacio Fioriello ( un Juan de los Palotes)



De todos los camino solo algunos

desandan sus pasos polvorientos;

aflojar cordones ,dar vuelta la pisada

o sacudir terruño no aliviana

no agranda el zapato en el apriete.

Hay caminos de ida solamente

que arremeten a pecho y a machete

esos son los que saben a desvirgue

los que uno va haciendo, peregrino,

sin remedo de ruta conocida

sin voltear a mirar lo recorrido,

ni obligarse amor en despedida.

jueves, marzo 15, 2007

Una de Magdala

por Juan de los Palotes



Aunque no sea cierto,
en ésta noche perversa sin amor y sin pecado
solo quiero tu abrazo envenenado de perfume,
aunque finjas,
de ruge, color carmín, en mi mejilla
la caricia más tierna que me han dado.
En ésta noche desquiciada sin mártires ni héroes
solo quiero de vos un beso desleal y si me dejas
podríamos charlar hasta que el sol golpee la puerta.
En ésta noche sin apóstoles ni brujos
no te quiero vestida de Maja,
ni desnuda de piel en carne viva,
quiero un beso de judas, un jadeo de herodes,
un agónico orgasmo de palabras dichas al oído,
que me convenzan
de que vale la pena despertar
otra vez mañana .
Aunque no sea cierto.
En ésta noche apagada de empeño.
Aunque finjas.
En ésta resignada cama sin remedio.
Aunque exageres.
En éste arrendado espacio de tu vida.
Pronuncia… la palabra amor…amor
Que yo,
Que yó la pago!

lunes, marzo 12, 2007

Silencio de Tango

por Juande los Palotes


No digas nada:
Los sueños duran lo que un soplo
en tu jadeo,
yo solo busco asirme de tus nalgas,
beberte en este vino a carcajadas
y aun después de los derrames
no aspiro a que te acuerdes de mis besos.
Será por eso que río con la murga
y en esta noche absurda
de duendes embriagados
amarnos es pecado, mejor:
No digas nada.

jueves, marzo 08, 2007

apocalipsis

por Juan de los Palotes





Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?
G.A.B



Cuando acaba el amor
se amorezcan los vientos
y las nubes ennochan en tormenta.
Cuando acaba el amor
un derrame de nieve ruge en las laderas
y los andes desmadran sus nevadas .
y un trueno retumba hueco en las salientes.
Cuando acaba el amor
los glaciales deslíen en llanto su apariencia
y se rajan las fallas subterráneas
y los pájaros, los pájaros…
los pájaros!
Caen heridos
los ángeles, en el anden de las vías muertas.
Cuando acaba el amor
Ya nada importa.
Y yo me voy con él
Donde mora la nada
Donde fue el comienzo para saberse eterno
Donde el barranco tiene profundidad de cárcava.
Donde...
... donde!
... ... Donde?
Donde habita el descuido!



que tienen tus ojos que cuando me miran
siento que mi alma sin querer se va,
a buscar tus soles tu voz tu sonrisa
y mudo y absorto temo despertar...

martes, marzo 06, 2007

Hacian ganas de morirse .

por Juan de los Palotes


Dan afuera las once desclavadas
no tengo donde ir. Dijiste queda.
Toda partida aroma en la vereda
humedades de frías puñaladas.

De todas las formas impensadas
que rebelde la sombra se aboveda
en redondez fetal, se te amoneda
el alma mudando coordenadas.

De la cama desnuda de ternura,
cuando amor se raja en extravío,
se hilacha de su manta la costura.

No hay albura en el recuerdo umbrío
cuando amor se ahorca de clausura
con la cuerda que pende del hastío.

lunes, marzo 05, 2007

eclipse

por Juan de los Palotes

...Sigo viendo el eclipse", dijo. "Adonde quiera que mire, ahí está"
Luego el eclipse recobró su condición terrenal y empezaron a cantar los gallos del amanecer…...

(De la pag. 123 Del amor y otros demonios, Gabriel García Marquez)




La naturaleza animal intuye sin los ojos del cuerpo lo que el hombre como si hubiera dejado de ser parte de ella necesita colegir para creer, un viento solar anunciaba aquella tarde inquieta un ocaso sobrepuesto, un ensombrecer temprano. Cueros, pelajes y emplumadas bestias olfateaban que se cerraba la noche y como en cotidiana liturgia se preparaban a recibir la sombra.
Era la oportunidad de escapar, esperarían que la luna tape el sol completamente, tenían 3´:25´´ segundos para filtrarse entre las negruras del ghetto, fuera de la alambrada los esperaría la libertad. Chelmno era el primer campo de exterminio, abierto en 1941 para matar a los judíos del ghetto de Lodz y Warthegau; fue el primer campo en usar gas venenoso. en la Gran Polonia (la cual estaba en 1939 anexada e incorporada a Alemania bajo el nombre de Reichsgau Wartheland.
Cyila esperaría del otro lado de la frontera a que Simón llegue con su abrazo flaco a recuperar sus vidas.
Ambos, Rosh y Simón escaparian juntos, no podía ser de otra manera, los nazis los habían emparejado con el mismo grillete para economizar, si uno moría el otro también por no poder quitar de encima a su compañero.
Una púa de la alambrada engancho un jirón de la ropa de Rosh, Simón pegó el tirón y vio que su compañero enredaba una pierna , trato de quitar el alambre con sus manos que empezaban a sangrar, miró el sol aun noche que empezaba a destellar ribetes plata, en quince segundos su destino de libertad estaría firmado, la luz comenzó a resplandecer ,las cadenas se enredaban mas con sus tirones. Una explosión de sol los alertó de que se les iba la vida en ello. Una vos de alto, una estampida, un traje a rayas carmesí, y se escucho a Simón decir; "Sigo viendo el eclipse", dijo. "Adonde quiera que mire, ahí está"
"Luego el eclipse recobró su condición terrenal y empezaron a cantar los gallos del amanecer"…

sábado, marzo 03, 2007

Desde el precipicio.


por Juan de los Palotes.


Si libre nunca nada, repitió en voz alta. Doce pisos arriba luneció en su fluir estéril sobre aquel edificio, sobre su cresta empapada de ropa secándose como cometas con grilletes.
Y se marchó humillado el día a su albergue de solterón sin remedio carpido por la luna indiferente.
Sobre la cornisa una silueta en sombras asomó su perfil dubitativo, caminó la rayuela de su adrenalina, la ausencia, la pobreza, el desamor, el duelo de sus utopías. Caminó hacia atrás. Vendó sus ojos con el trapo blanco de la credulidad, remendó sus cicatrices con un hilo de silencio. Sus oídos callaron el estrépito del tránsito doce pisos abajo.
Solo se dejó llevar por el instinto de su olfato, reconoció el aroma que sahumaba hacia la eternidad azul del firmamento un vaho a sopa intensa, bullendo a borbotones mansos.
Desde allí soltó la mochila que cargaba en sus lomos en caída libre.
Quería sentir la sensación de volar y así lo hizo.
Dejó que escape el pájaro de su jaula.