miércoles, agosto 16, 2006

Indiferencia ( octavo pecado capital)

por Juan de los Palotes


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Pongo mis pies en tus zapatos
y en remojo las culpas,
que tanto es el ruido de las tripas
en la vacía entraña,
y la mueca de hambre
en los morados labios
que me llevan de paso
a convivir con ellos.
El ayuno en la mesa del deseo
rasca en el fondo de la olla
la dignidad quemada
y acusa el frío de anochecer andenes
las migas cayendo del plato del avaro.
¿Quien te dará en limosna
de su bolsa las sobras?

2 comentarios:

mabel casas dijo...

querido juande
este blogger cada vez que lo visito crece
y muestra una jerarquía literaria y de compaginación con la figura elegida que complementa y redondea como una película de autor...
un orgullo visitarlo disfrutarlo felicitarte
compartiéndolo
y repito palabras de un poeta amigo común...para cuándo el libro?
besos
mabel

caramelo dijo...

no sólo la dignidad quemada, la dignidad pisoteada, aplastada; el dejar de sentirse humano porque otros hacerse dueños omnipotentes del poder, de la riqueza desmedida, de la ideología, decidieron las de los otros...