Un poema de Alina Diaconú
Hace 3 meses.
Comencé removiendo escombros, a pala y pico un refugio donde atrincherarme. Un canal en busca de mi mismo, ahí, donde mi olfato perdió el rastro de mis huesos. …Y me encontré, un día me di cuenta que era tan solo un Juan de los Palotes y que aún estaba vivo. Entonces entendí que debajo de mis huesos la tierra siempre espera paciente incluir en ella una semilla . Entrá, cambia la yerba, tengo unos leños encendidos con la pava al costado esperando tu visita; tomas unos mates?
Clávame las uñas,
no metas las garras para adentro.
Te quiero loba en celo que amamante
mi boca borrascosa.
Y tus garras,
tus garras son silicios
que me recuerdan vivo.
Publicadas por
Horacio Fioriello
a la/s
10:05 p. m.
Etiquetas: Eróticos
4 comentarios:
ojo con lo que pide a ver si le cumple y una mañana aparece con la espalda arañada!
Un abrazote grande, poeta!
Horacio:
Todos los que "gozamos" de tus letras te sabemos "vivo"...
y no te preocupes por mi, soy como los gatos y siempre caígo de pie, y no me duele, cuando me hacen daño... E.B.
uaooooooooooooo
se me eriza la piel
versos que son sentencia, excelentes
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