lunes, enero 21, 2008

Diástole blasfemo



Hay que parir un rebelde verso
que escupa, brame y ruja
Hay que excretar un insulto lo bastante obsceno
que ampolle como esquirlas de campanas.
Hay que morderle a Dios la porcelana
de sus inútiles cojones,
Clavarle los colmillos en sus sagradas testes
que es necesario se ponga a trabajar rodillas,
para enmendar el caos de su obra.
Hay que enseñarle a Dios que se cayó el sistema
de su imperfecta puesta.
Que no edifica pueblos elegidos
con su globalizado cementerio.
Hay que enseñarle a Dios,
que es temible la ira de sus hijos
cuando aturde el ruido de las tripas
y se rajan las biblias en su estante.

7 comentarios:

Jor dijo...

Hay que enseñarselo, enseñarnoslo...

Pase sin querer pasar... Y quise quedarme. Y quiero pasear seguido, y quedarme un rato por estos lados, donde me senti tan a gusto...

Un Placer leerlo.

Lara dijo...

Me convenciste con la palabra rebelde...

Salute!

deborahadaza dijo...

mmmmmmmmm...

tal vez hay que aprender nosotros a tener sus cojones, y tener tambien las agallas para hacer algo más en la vida que culpar a otros (Otro), por nuestras pulsiones destrucctivas, rebelarnos a ellas y aprender a crear, no crees?

a la mejor la respuesta o la pregunta, o la busqueda no es escupir al cielo, si no pulir el espejo.

besos

Tabita dijo...

yo creo que el caos de la humanidad... es humano.

©Claudia Isabel dijo...

Entiendo tus palabras, y a menudo despotrico por lo mal que se dividen las riquezas, los problemas, los dolores, la justicia divina y la de los hombres...pero perder la fe? eso es algo que me asusta mucho más todavía...
Un abrazo.

carmen dijo...

Comparto un poquito de cada una de las contestaciones dejadas...buscar culpables fuera de nosotros mismos es un error, porque yo me a culpo cada vez que cierro los ojos o dejo de gritar las injusticias cometidas...
Cuidate Horacio, un beso

María Inés dijo...

Los hombres deberán reconocer la consecuencia de sus actos...
No es cuestión de culpar a Dios por lo que nos pasa...
Debe haber aceptación en la acción,
cargo en la omisión,
responsabilidad en la participación,
complicidad en el silencio...
No se llega a este estado de cosas porque Dios creó un mundo imperfecto.
Si te caes porque te llevas una piedra por delante la culpa no es de la piedra...