miércoles, diciembre 10, 2008

time is it?




Son las diez de la tarde
en esta noche que amanece,
la cuerda del reloj me extranguló.
Grito!, en esta asfixia sólida
de orates en su sitio;
tensa,ella es la cuerda,
y el desquiciado, yo.
Rasco, el fondo
busco, el frente
ni una pose decente de cordura.
se tensan sin clavijas
las cuerdas de esta voz
y este instrumento,
apenas, un susurro en el patíbulo

4 comentarios:

Mía dijo...

Acá estoy, dandome una vuelta por tu casa así como vos lo hiciste por la mía.

Me gusta la cadencia de tus versos y lo que en ellos tenes para decir, dificiles de negar y en ocasiones tristemente ciertas tus palabras.

Si me lo permitis pienso agregarte a mi listado de aquellos a quienes me gusta visitar.

Saludos

Mía

dèbora hadaza dijo...

a penas un susurro en al patibulo

esta es la imagen final del Extrangero

DudaDesnuda dijo...

Por lo menos funciona tu reloj. El mío marca demasiado tarde, siempre.

Besos sin horarios

dèbora hadaza dijo...

por cierto también es la imagen final del extranjero


je je

No me dejes
Es necesario olvidar
Todo se puede olvidar
Quien se escapa ya
Olvidar el tiempo
De los malentendidos
Y el tiempo perdido
A saber cómo
Olvidar estas horas
Quiénes mataban a veces
A golpes de porqué
El corazón de la felicidad
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
Yo te ofreceré
Perlas de lluvia
Llegadas del país
Donde no llueve
Yo cavaré la tierra
Hasta después de mi muerte
Para cubrir tu cuerpo
De oro y de luz
Haré un ámbito
Donde el amor será rey
Donde el amor será ley
Donde serás reina
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
Yo te inventaré
Unas palabras absurdas
Que te incluirá
Yo te hablaré
De esos amantes
Quien vio dos veces
Sus corazones abrazarse
Yo te diré
La historia de este rey
Muerto de no haber
Podido encontrarte
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
A menudo vimos
Reflejarse el fuego
De un antiguo volcán
Que se creía demasiado viejo
Es, parece
de las tierras quemadas
Dando más trigo
Que mejor abril
Y cuando viene la noche
Para que un cielo brille
El rojo y el negro
No se casan
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No voy a llorar más
No voy a hablar más
Me esconderé allí
Al mirarte
Bailar y sonreír
Y a escucharte
Cantar y luego reir
Déjame hacerte
La sombra de tu sombra
La sombra de tu mano
La sombra de tu perro
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes