Un poema de Alina Diaconú
Hace 3 meses.
Comencé removiendo escombros, a pala y pico un refugio donde atrincherarme. Un canal en busca de mi mismo, ahí, donde mi olfato perdió el rastro de mis huesos. …Y me encontré, un día me di cuenta que era tan solo un Juan de los Palotes y que aún estaba vivo. Entonces entendí que debajo de mis huesos la tierra siempre espera paciente incluir en ella una semilla . Entrá, cambia la yerba, tengo unos leños encendidos con la pava al costado esperando tu visita; tomas unos mates?
Publicadas por
Horacio Fioriello
a la/s
10:55 a. m.
4 comentarios:
Eternos juramentos de amor en verso, crónicas anunciadas de sombras de prosa hijas de la ausencia.
Cuánto pueden decir tan breves versos. Estoy agradablemente sorprendida por su intensidad y fuerza evocadora de lo que empieza y, por ello, comienza a finalizar.
Espléndido, querido amigo.
Un beso.
Marisa...ojalá tu sorpresa y tu asombro duren más que mi furtiva inspiración.Gracias por seguirme tan carcana y cálida. Tus palabras invitan a seguir andando.
besos
solo quien lo ha sentido, sabe de que se trata
breve poética de un sentimiento compartido, palabrero de versos que calan la esencia, conmocionando el cuerpo a quienes lo ejercen
el final es tu eterna pregunta
bello!
cariños
Ahh veo que por fin te has decidido a dejar papelitos epistolares. Habrá quien los recoja y guarde para recordarte, cuando te hayas ido.
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