Un poema de Alina Diaconú
Hace 3 meses.
Comencé removiendo escombros, a pala y pico un refugio donde atrincherarme. Un canal en busca de mi mismo, ahí, donde mi olfato perdió el rastro de mis huesos. …Y me encontré, un día me di cuenta que era tan solo un Juan de los Palotes y que aún estaba vivo. Entonces entendí que debajo de mis huesos la tierra siempre espera paciente incluir en ella una semilla . Entrá, cambia la yerba, tengo unos leños encendidos con la pava al costado esperando tu visita; tomas unos mates?
entonces soñé
que entrabas en mi oído
como un jadeo ahogado
y yo en el tuyo
como un eco de voces
y vos y yo
moríamos un poco
heridos
por las feroces balas
de un orgasmo
.
Publicadas por
Horacio Fioriello
a la/s
5:01 p. m.
5 comentarios:
Uy, las feroces balas de un orgasmo, eso sonó apetitoso.
exquisitamente hermoso! tendrìa q citarlo todo, es imposible escoger alguna frase
Les petites morts que l'on désire, mon ami...
Pequeño poema pero intenso el sentir..
Un abrazo
Hermoso...
.......................
No encuentro las palabras frente a esta belleza!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
hola señor, no se desaparesca que se le extraña, abrazo grande y transoceanico
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