viernes, enero 30, 2009

El mito de Noche y Julián y de cómo Nada lo condeno a Nocturno al peso de cargar a Insomnio sobre sus parpados.



Nocturno; que era sol y luz y claro
agotó sus argumentos,
queriendo seducir a Noche en la mañana,
abrió las alas dispuesto a inmolarse
y se arrojo en brazos de la Nada.
Pero Nada le juzgó arrogante,
por erogarse en sus brazos por despecho,
al ver que la Mañana despuntaba bostezos
en su cama, bucólica épica y erótica
poblada de poesía y otros versos.
Y conjuró a Nocturno a sufrir a Insomnio
que es velamen y timón de la locura
(Y yo su naufrago)
por eso no veras al Sol
rodando por la Noche y por Callao
y si, la luna arrueda en día sus lunares,
poniéndoles los puntos, como ies al cabildo.
Y ahora que ya sabes de porqueces
De tanto desamor y desencuentro
entenderás motivos de este cuento
y Noches perdidas de Julianes.

No me dejes
Es necesario olvidar
Todo se puede olvidar
Quien se escapa ya
Olvidar el tiempo
De los malentendidos
Y el tiempo perdido
A saber cómo
Olvidar estas horas
Quiénes mataban a veces
A golpes de porqué
El corazón de la felicidad
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
Yo te ofreceré
Perlas de lluvia
Llegadas del país
Donde no llueve
Yo cavaré la tierra
Hasta después de mi muerte
Para cubrir tu cuerpo
De oro y de luz
Haré un ámbito
Donde el amor será rey
Donde el amor será ley
Donde serás reina
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
Yo te inventaré
Unas palabras absurdas
Que te incluirá
Yo te hablaré
De esos amantes
Quien vio dos veces
Sus corazones abrazarse
Yo te diré
La historia de este rey
Muerto de no haber
Podido encontrarte
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
A menudo vimos
Reflejarse el fuego
De un antiguo volcán
Que se creía demasiado viejo
Es, parece
de las tierras quemadas
Dando más trigo
Que mejor abril
Y cuando viene la noche
Para que un cielo brille
El rojo y el negro
No se casan
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No voy a llorar más
No voy a hablar más
Me esconderé allí
Al mirarte
Bailar y sonreír
Y a escucharte
Cantar y luego reir
Déjame hacerte
La sombra de tu sombra
La sombra de tu mano
La sombra de tu perro
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes